jueves, 17 de diciembre de 2015

Una despedida llena de promesas

Recordaba su mano sobre la mía y una canción tan perfecta que calzaba perfectamente con el ritmo de  nuestros pasos. Recuerdo su mirada cuando dijo por primera vez con certeza de sus palabras “ te voy a extrañar”, ya lo sabía, sabía perfectamente a lo que me arriesgaba y aún asi de forma valiente me subí a ese tren tres días después. Sabía que sus manos no tocarían mi cuerpo y que su voz no despertaría mi alma, sin embargo no era lo único que me alteraba. Su recuerdo permanente sería un impedimento para seguir, es que no sabía que haría sin esos encuentros casuales a la vuelta de la esquina, cuando de lejos me miraba y una sonrisa pura estallaba como una bomba y se ponía en puntillas para darme un beso en la mejilla que yo anhelaba fuese en mis labios. Dejarla significaba no llamar y anunciar mi llegada a su hogar sin previo aviso, dejarla significaba no recorrer aquellos lugares que nos pertenecían y recordarla, porque iba a descubrir nuevas memorias y sueños y pronto aquellos nuevos lugares serían el recuerdo de otra persona, me iba para distinguir la realidad finalmente, porque la que ella me brindaba era un sueño más, y todos los días me tortura un pensamiento que como un ligero zumbido se apodera de mis oídos, y más que un pensamiento era un reclamo “ Cómo dejas un sueño para perseguir algo que bien puede ser una pesadilla” ¿ y si es un sueño más? ¿ y si no es tan malo?, me voy para descubrirme y para liberarte de este resorte que nos lanza cada vez y cuándo le da la gana. Me voy y no se si logre liberarme, pero al menos estiraré un poco más a ese resorte y aunque de vuelta me aferre a ti con más fuerza, espero rehabilitarme de ti y de esta sociedad, que a pesar de ser un sueño, me enferman sin igual. Pero antes  de esta despedida sin fecha de retorno establecida, hay algo que quiero que sepas.
Te prometo que en las noches de invierno cuando la nieve invada mi puerta y me quede atascado en mi departamento, pensaré en ti y en tus abrazos que serán reemplazados por una calefacción no tan barata y pretenderé conversar contigo. Te prometo que en los días de verano encontraré el confort lejos de las sábanas y sentada junto a algún rio de esos maravillosos con los que tanto hemos soñado y pensaré en ti cuándo la protagonista tenga tu mismo nombre. Te prometo que en las festividades te escribiré cartas que jamás llegarán así como tampoco llegará el valor de enviártelas. Te prometo que al besar unos labios distintos buscaré tu sabor y aunque es un fracaso seguro, trataré de inventarte en aquella persona distinta a la cuál no conozco aun. Te prometo que cuándo la distancia se convierta en algo insoportable iré a buscarte por aquellos lugares que solían ser nuestros. Te prometo que cuándo me extrañes tendrás un puesto en mi cama y al llegar con un enorme beso te recibiré y en mi hogar tendré lo que más te gusta, amor, comida, libros y música. Te prometo que la distancia no acabará con esto que siento y espero reciprocidad

lunes, 23 de noviembre de 2015

Belleza

La belleza no es más que la presencia de armonía en un conjunto de imperfecciones que por un instante se complementan para brillar e impactar a los ojos del espectador. 
La belleza va más allá del entendimiento, indescriptible como el silencio, es un calificativo que usamos para describir algo deslumbrante, casi maravilloso. En esta descripción no existe la opinión externa, aunque hay quienes se arriesgan a comentar e incluso discrepar el concepto de belleza de otro, ignorando que cada uno ve a la belleza con otros ojos. Esta aparece en cada uno de nosotros y en cada uno de los objetos, pues la belleza abarca varios ámbitos, aunque a veces la sociedad tiende a pensar que esta sólo habita en la apariencia de algo o alguien, no entienden que va más lejos, que para que algo sea bello debe cumplir con ciertos parámetros y estos varían según la persona.
La belleza baila dentro de cada uno esperando un aviso para relucir ante los ojos de quién decida apreciarla.
La sociedad se ha dedicado a crear estereotipos de belleza, opacando las opiniones de cada uno, aunque aún existen quienes deciden calificar la belleza sin ninguna influencia de los estereotipos, aquellos que deciden ver a través de sus propios ojos. Las personas que no se dejan cegar por aquellas manos ambiciosas son las que realmente conocen la belleza. 
La autenticidad de las personas al ver las cosas desde su propio punto de vista, permite apreciar la belleza en su máxima expresión, con claridad y sin distorsión. 

Incluso

Incluso las heridas de los grandes amores sanan en algún momento, cuando uno menos lo espera un aire de revelación toca nuestros corazones para avisar que no va más, que todo se acabó, es entonces cuando una vocecita aparece en nuestra mente como un foco intermitente de sabiduría y lucidez repitiendo con frecuencia "se ha ido", vaya uno a saber sí aquella sabia voz se refiere al amor que ocasionó la herida o a la pena que dejó aquel adefesio al abandonar el campo de batalla. 

Lo cierto es que en ese instante una especie de locura invade al cuerpo, sea por empezar una nueva forma de vida en terreno desconocido o por el dolor que trae el abandono, la última lágrima sale expulsada seguida de unas cuantas palabras de despedida y finalmente existe una tregua temporal o paz interior,sí así quieren llamarla.
Entonces es normal, que el alma se estremezca y que el olvido aparezca. 

Carta

No te voy a decir que no te quiero.. Pero tampoco es mi afán usar palabras que no entiendo, que son desconocidas para mi vocabulario porque jamás las he empleado.
Pero te diré una cosa. Gracias. Por querer ser quien eres y por convertirme en lo que soy.
Todos dicen que las palabras están demás cuando de amor se trata, pero yo no creo en esto. Yo no creo que esta vez pueda o deba quedarme callada, creo que a pesar de todo te aprecio más de lo que debería, más de lo que te mereces, porque te fuiste, y dime ¿que sacó queriendo a alguien que no está? Pero sucede que esto ocurre sólo una vez, esta sensación de bienestar y complicidad no se siente por cualquiera, entonces resulta que sin saberlo y sin quererlo eres especial. No me preguntes jamás por que, porque mi respuesta sería ¿ y por que no ?
Tu viniste a mi vida y yo creía que era normal sentirse tan cómoda con alguien. Tan comprendida.. Pero sólo ahora comprendo que estas oportunidades son escasas, casi nulas. Esta oportunidad que me dio la vida de conocerte no la valore hasta este momento que te extraño y ya nada me conforma, que todo me parece insuficiente porque tu no estas.
Y puedo actuar normal en frente tuyo aunque te confieso que cada vez que te veo tengo el corazón en la mano y el alma en la boca y de repente quiero escapar, porque no aguanto este sentimiento de tenerte y no. 
Te confieso que ahora me sacrifico, hago un esfuerzo contándote todo esto y acaso no tenga sentido, pero me siento desnuda abriéndote mi corazón para que dejemos de asumir y de cometer errores, para que dejemos de dar rienda suelta a nuestra imaginación y nos enfrentemos con verdades y certezas , para aclarar que en la vida uno pierde más si no intenta.
No se sí te perdí , por que no se puede perder algo que jamás se tuvo, pero siento eso, que te alejas y yo voy muriendo. Al decir que muero no me refiero a un cuerpo, sino a la mujer que tu creaste, a la que tiene partes de ti, ella está muriendo y agonizando mientras nace una nueva versión mía, un poco menos tuya aunque conserva una gota de tu esencia.
Quizás leyendo esto pienses que nada de lo que yo siento sea cierto, quizás te cueste entender que lo que yo llegue a sentir por ti fue más allá de lo conocido, pues es normal, jamás el amor sabe a lo mismo, siempre es nuevo y por eso asusta, por que nadie esta acostumbrado a lo nuevo, nadie esta dispuesto a montar un campamento en territorio desconocido. Pero así pasa en la vida, las personas vienen y van, mientras dejan huellas en cada una de las almas que conocen. Nadie es eterno ni inmortal, todos estamos condenados al olvido, pero a veces es mejor evitar por un tiempo que este odioso ser llegue, hacer durar el momento y eso es lo que quiero , evadir el olvido al menos hasta que yo esté preparada.
Una vez más, quiero reiterar que te quiero. Aunque las dudas de sí tu me aprecias inundan mi mente, decidí por primera vez en esta puta vida correr el riesgo demostrar mis sentimientos tal y como son y espero no te ofendas, esta no es mi intención , lo que en verdad quiero es dejar claro de una vez por todas que me cansé de asumir que ya sabías esto, me cansé de pensar. Lo hago por que quiero, más no por que espero alguna reacción después de esto. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Para un amigo

Hasta las historias más hermosas de valientes caballeros llegan a su fin. Algunas son tragedias insoportables que perduran en nuestras memorias evocando al amargo pasado,, otras son comedias que marcan nuestras vidas con risas llenas de encanto, pero toda historia llega a su fin aunque la vida se oponga con llantos imparables, porque al iniciar una etapa de nuestras vidas, por más prometedora que parezca , es inevitable avizorar su fin, pues la naturaleza así lo marca. Porque la naturaleza pone fecha de caducidad a  las cosas maravillosas y a las amargas, porque la vida es justa y la máxima expresión de justicia es el fin.

Entonces todo se resume al fin de nuestra etapa y nosotros que supimos aprovechar lo que el destino nos preparó, nos despedimos de ella con un llanto amargo lleno de memorias.
Memorias que a simple vista pareces sordas, memorias insignificantes y épicas, memorias estruendosas que magnifican esta etapa inolvidable. Y somos seres humanos que estamos compuestos de sentimientos y todas aquellas memorias se apoderan de cada uno de ellos. ¿De qué están compuestos los sentimientos? Se preguntarán muchos, pero la respuesta a esta pregunta se evidencia en nuestro llanto, los sentimientos están compuestos de memorias, así como las memorias de sentimientos.

Debemos entender que la tristeza es parte de nosotros, así como la felicidad y el encanto, debemos aceptar a cada uno de nuestros sentimientos , porque al negarlos estámos negando a nuestras memorias y al negar nuestras memorias nos negamos a nosotros mismos. Aprendamos a ser felices aún en la etapa de llanto, aprendamos a recibir al fin con un enorme abrazo lleno de gratitud, abramos las puestar a las nuevas memorias, bailemos sobre esta tumba que tanto nos mortifica y riamos enfrente de ella, burlemos a la naturaleza y sigamos creando memorias aún después de la muerte.
Porque todos somos  seres extraordinarios atrapados en un mundo simple, porque somos los que somos, porque juntos crecimos y aprendimos.

Aceptemos de una vez que no nos pertenecemos, porque todos somos parte de todos y aunque esta historia llega a su fin aparente, no nos alejamos del todo, porque aprendimos a ser uno solo  y compartimos memorias y por lo tanto nos compartimos el uno con el otro.
Entonces esta etapa será por siempre infinita en nuestras memorias y negando el final no nos queda más que fue un placer ser uno solo por un momento o quizás por siempre.

jueves, 24 de septiembre de 2015

inmortalizarte

Sería muy obvio inmortalizarte en un poema,
pues todos saben que quien es amado
de manera tan profunda por un escritor
o es este caso
por un aspirante a escritor
inmediatamente vende su alma a un lápiz
y a un pedazo de papel

y por esta razón tan obvia
de que ambos odiamos lo predecible
decidí dejar de escribirte
aunque  en este  preciso momento
en el que te juro triste y común mortalidad
te estoy inmortalizando.

martes, 21 de julio de 2015

Mamá


Mamá,
Tu que siempre has estado para mi en los peores días , en los llantos más amargos y en los sueños más profundos. Tú que sacrificaste tu cuerpo para darme la vida y se te escapó el corazón cuando te dije que me iba, perdón por el egoísmo de vivir mi vida sin pensar en que será de la tuya cuando yo no esté. Mamá, tú que me enseñaste que la justicia siempre debe prevalecer ante todo y que mantener un corazón noble abre más puertas de las que nos imaginamos, tú que siempre supiste cómo sanar mis heridas cuando era niña y tú que siempre supiste cómo parchar mi corazón en la adolescencia.
Quiero que sepas que la búsqueda eterna de amor, que esta incorregible romántica se ha empeñado en hacer, no tiene sentido si rememoro aquellas cosas que tú me has enseñado y te lo digo porque amar profundamente a alguien implica sacrificios que uno hace por alguien que quiere más que a uno mismo, porque amar es una mezcla de egoísmo y gratitud, odio y cariño, responsabilidad y abandono, pero todo esto ya lo conoces bien. Entonces llego a la conclusión de que en mi corazón ya existe aquel amor eterno y nunca lo supe reconocer y quiero describirtelo como es, porque tú,mi amiga confidente, siempre has compartido tus sueños y tus decepciones y ya es tiempo de que yo haga lo mismo.

El amor eterno tan esperado apareció de repente cuando abrí mis ojos y me daban la bienvenida a este mundo escaso de esperanzas donde una mirada más era símbolo de nobleza, aquel amor me miraba con lágrimas en los ojos y una sonrisa pura mientras me tenía en sus brazos con el cuidado que sólo alguien que sostiene su corazón en sus manos conoce .
Con el pasar del tiempo me fue vistiendo y regalando muñecos, mientras que yo era su muñeca.
Unos años más tarde me enseñaba a leer y a escribir, me leía cuentos infantiles en vez de enriquecerse a sí mismo con literatura para su edad.
Mi amor eterno sacrificaba su tiempo de sueño por mis caprichos y me gritaba cuando era necesario, con el pasar de los años empecé a ser un poco más independiente, entonces yo caminaba segura sin la necesidad de su mano en la mía, tenía más amigos a parte de mi amor que sabía que nunca me abandonaría. Seguí con mi vida aparentemente sola pero mi amor siempre estuvo junto a mi como una mano invisible que me enderezaba cuando perdía el equilibrio, yo corría y viajaba y el se asustaba porque la simple idea de que alguien o algo me lastimara invadía su mente y se apoderaba de sus nervios, entonces su vida, mientras yo estaba lejos, se complicaba un poco.

Ahora nada es distinto, aunque es tiempo de tomar decisiones y de dejar de lado los momentos infantiles, he decidido que aún quiero aquella mano invisible en mi hombro a pesar de la distancia, aún quiero ser la muñeca de mi amor eterno y aún quiero interrumpir  sus noches. Entendí que algún día quiero ser el amor eterno de alguien y que quiero también tener mi propia muñeca, porque a pesar del amor inmenso que siento por esa persona, creo que no entiendo aún lo que es el sacrificio y una muñeca propia me ayudaría a entender, pero eso sabemos bien que se presentará en el momento adecuado, hasta entonces seguiré siendo una ignorante en el ámbito del sacrificio.

Mi amor eterno me quiere de una manera indescriptible, si pudieras ver sus ojos, si pudieras ver la admiración y el orgullo desde mi perspectiva lo entenderías, entonces llego a la conclusión de que aquel brillo en su alma es razón suficiente para que ocupe un espacio tan grande en mi y para llamar a mi amor eterno finalmente, mamá.

Gracias por la vida llena de dicha que poseo, gracias por el sacrificio desinteresado, gracias por el amor incondicional, gracias por ser como eres y por guiarme por el camino adecuado que me ha llevado a ser como soy . Espero algún día poder entender  lo que el amor invoca, espero algún día poder recompensarte y devolverte de alguna manera el sacrificio que has hecho y la vida que has dejado de vivir por mi . Espero poder convertirte en un ser inmortal y tenerte a ti por siempre, sólo así el adiós que se avecina no será necesario y podría seguir siendo tu muñeca. Mientras tanto, espero ser quien llene de orgullo tu vida y quien cumpla tus deseos, espero ser lo que siempre quisiste, porque es la única forma que conozco para expresar mi gratitud infinita y aunque te llame mi amor eterno y aunque lo sienta desde lo más profundo de mi alma, creo que nunca entenderé lo que tu amor conlleva, nunca entenderé lo que sentiste la primera vez que me tuviste en brazos, nunca entenderé nuestras penas compartidas, porque un privilegio o quizás una desventaja de las madres es que siempre quieren un poco más a sus hijos de lo que ellos las quieren a ellas y esa es una prueba fehaciente de que el amor es a veces egoísta y desconsiderado, pero te puedo asegurar, madre mía, que aunque mi amor no se compare con el tuyo y aunque algún día decida caminar lejos de tu mano protectora, te querré por siempre, de la manera más noble y desinteresada porque es es la única forma de querer, porque un sentimiento tan puro como el que siento por ti requiere de la eternidad y eso es lo único que pido al cielo, que me regle la eternidad para quererte.

Ciclo interminable.



El amor a veces puede durar tan solo un instante, en el cual pestañeamos llenos de alegría ignorando lo que el futuro, que a propósito se encuentra cerca, tiene preparado. En el reencuentro de nuestras pupilas con los destellantes colores de la realidad, la ausencia del ser amado opaca los rayos de sol. De repente el gris se convierte en el color dominante de nuestra alma, alma que se funde en la miseria mientras los pilares más altos del corazón se desmoronan lentamente, como si se  burlaran de la agonía que inunda nuestra vida, sin aviso alguno, esta es la primera fase del desamor.

La segunda fase empieza cuando miramos al ser amado presente en otros cielos, tomando una mano ajena que representa quizás la traición, aunque a esta se la conoce a los ojos de un simple expectante como el nuevo comienzo. En esta fase, los pilares del corazón que tanto tiempo habían tomado reconstruirse, se desploman nuevamente desgarrando aún más que la vez primera el alma del que sigue amando, el alma del que ve la mano ajena como el símbolo de abandono.

La tercera fase es la de la aceptación, la cual aparece tras haber sufrido un segundo colapso. Cuando el corazón finalmente entiende, o finge entender, las razones del ser amado al elegir otro cuerpo para adorar, otros labios que besar y otra alma que encadenar. Esta fase tiene una impostora que aparece mucho antes, aquella impostora que decide disipar los pensamientos amargos y ruidosos del ser que se aferra a un sentimiento antiguo, se presenta como una aparición en un sueño para tratar de convencernos de que el olvido finalmente tocó nuestra puerta y que estamos listos para seguir adelante, cuando en realidad no es así. Tan solo en el momento en el que el rencor desaparece  y la paz interior enciende su llama, entendemos finalmente que aquella impostora que se hacía llamar aceptación meses atrás no era más que una defensa del corazón para parar la hemorragia interna.

Entonces uno comienza a reconstruir su vida apartando un rincón diminuto en la esquina del alma con los recuerdos de aquel amor que por un momento lo creímos inquebrantable. Y uno sueña con cuerpos diferentes y uno anhela un sujeto nuevo a quien amar, todo parece recobrar su color y la armonía se hace presente nuevamente en nuestras vidas, la cordura se asoma por la ventana,  y es aquel momento de paz interior y de tregua momentánea el que nos anuncia que estamos listos para un nuevo comienzo.
Pero existen esos malditos espasmos de amor que se empeñan en interrumpir el silencio interno, aquellos espasmos que nos recuerdan que la cordura es momentánea y que la vida sin guerra seria monótona y aburrida, entonces nos aventuramos al viaje por los recuerdos y cerramos los ojos con  fuerza como si aquel gesto fuera el boleto para la embarcación de un viaje espiritual donde uno revive una y otra vez aquellas caricias y olores, aquellas canciones memorables que convirtieron un momento ordinario en extraordinario, aquellos besos que lentamente se esparcían por todo el cuerpo y se hace presente aquella sensación de infarto la cual nos regresa a la realidad y nos obliga a abandonar la embarcación y es entonces cuando descendemos a ese abismo de sufrimiento y los pilares del corazón tiemblan bruscamente, pero esta vez no se caen, porque los cimientos son más resistentes tras haberse derrumbado dos veces, pero el dolor es inevitable y de nuevo todos los colores se desvanecen y la miseria toma asiento en el sillón más cómodo de nuestra alma convencida de que su estadía será permanente. Nos creemos perdidos y lo estamos.


   En la pasarela de la vida caminamos llenos de agonía y con los hombros caídos, una o dos lágrimas se resbalan por nuestras mejillas. De pronto una mirada entre los transeúntes se posa en nosotros y aquel radar del corazón se enciende para informar que el reencuentro esta próximo, los espasmos de dolor reaparecen como punzadas en el corazón sin embargo una dosis de alegría se abalanza sobre nosotros y convierte las punzadas de dolor en punzadas de intriga y desesperación. Entonces no solo se encuentran los ojos de aquellos ex amantes, sino también sus almas que danzan de alegría al detectar el regreso del ser amado, entonces el acercamiento es inevitable y aquellos reencuentros casuales se convierten en rutinas y la vida recobra su color y su olor. En ese preciso momento en el cual el ciclo del amor reinicia es fácil reconocer que ni la crueldad de la vida, ni la aparición de la cordura, pueden combatir contra un amor puro. Porque aquel amor que repite el ciclo es el tipo de amor que no tiene permitido rendirse, es el único tipo de amor al cual el olvido abandona.

sábado, 4 de abril de 2015

Fernando

Era tan obvio. Las luces del cielo se habían apagado, todo era tan obscuro como el corazón de Fernando.
Me asusta pensar en él, sobretodo cuando los días se tornan gises y la melancolía se junta en mi formando un nudo ficticio en mi garganta. Me asusta porque sé bien que ambos juntos evocamos al peligro.Somos tan distintos y no lo digo como si él fuera mi reflejo y su mano izquierda encajara en la mía, lo digo  más bien en el sentido de que somos mutantes, extraños que reciben miradas de desprecio y rechazos constantes, sin embargo, uno supondría, que somos almas gemelas, pero no es así, somos músicos de orquesta que por separado creamos la melodía indicada con el ritmo perfecto, pero si estamos unidos en una misma banda, desentonamos y somos expulsados con un punta pie a la calle, en fin, a lo que me refiero con esto es que no vamos por el mismo camino y juntos somos lo que se conoce como " desperdicio".

Estaba abandonada en una ciudad llena de transeúntes en la que todos  divagaban en sus memorias y sostenían  un cigarrillo entre sus dedos, la escena aparentaba ser un performance del olvido , todos estaban  tan dispersos que incluso aquel cigarro que todos sostenían desaparecía, de repente reaccionaban, simultáneamente, a la quemadura de sus manos mientras las cenizas planeaban en el aire hasta tocar la acera , acera que próximamente sería pisada por un niño ageno al entorno fúnebre y molesto, un niño que contrastaba con su inocencia, el pequeño mundo pagano que se había creado en la ciudad.
 Fernando se había alejado en el auto y yo no me inmuté, no voltee a ver ,como aquella novia de 1800 que espera el regreso de su amante con tantas ansias que casi es ridícula, sólo seguí caminando mientras pensaba que aquella despedida era la última, sabía que mientras andábamos en el auto y nos invadía un silencio ,que se hizo cotidiano con el pasar del tiempo  y que aprendimos a clasificarlo como semi-incómodo, nos dirijamos no sólo a la parada de bus, sino también al pelotón de fusilamiento de nuestro amor, sabíamos que aquella sonrisa fingida que esbozábamos  al vernos era tan sólo el abogado de un divorcio que estaba predestinado desde el primer beso.

A pesar de que los primeros indicios del fracaso relucieron en los primeros meses de nuestra relación, decidimos seguir adelante con un costal de frustraciones en nuestras espalda, no sabíamos, o al menos no queríamos saber, que las frustraciones, así como los besos, se acumulaban una tras otra. Nuestra experiencia en el amor fue un desastre, pero hay algo que debo reconocer, y es que nuestra  vida  debajo de las sábanas era maravillosa.
Recuerdo la primera vez que Fernando me tocó, estábamos en su habitación y lentamente desabrochó los botones de mi blusa, yo no decía nada, su rostro expresaba una mezcla de emociones, pero la que predominaba era la ternura, subió sus labios a los míos y me plantó un beso seguro que me hizo sentir el placer que él estaba sintiendo, todo fue tan rápido, como sus manos torpes e inexpertas se deslizaban por las mías y me abría las piernas con una fuerza tan excitante que me provocaba espasmos de pasión en el corazón. En es instante le quería, amaba aquella forma de mirarme después de una noche de sexo, como se alejaba dulcemente buscando un poco de espacio personal, amaba sus besos post-orgasmo y como su piel brillaba de gozo, lo quería ínfimamente y lo anhelaba, el fin parecía tan lejano, entonces él lo dijo, con todas las palabras que me quería y yo le dije con toda la certeza que yo sentía lo mismo y añadí que me inspiraba confianza, entonces el posó su mano en mi mejilla y me dio un tierno beso en la frente, bajó a la altura de mi nariz y repitió " me inspiras más que confianza", y esta fue la condena, el punto final anticipado.

 Era obvio que su corazón estaba lleno de pasión, pero yo necesitaba vida, pasión y dulzura, necesitaba unos pies que no vacilarán al bailar ni al caminar, necesitaba una especie de príncipe valiente, pero Fernando siempre fue un chico casero con ojos grandes para el televisor. Fernando asumía que lo que el me daba era lo necesario, y seguramente fue así, pero mi corazón siempre fue ambicioso, siempre he deseado más y esta a sido una virtud en ocaciones, pero esta vez, lo único que trajo consigo fueron desilusiones.
Al bajarme del auto, de forma rutinaria, le di un pequeño beso en los labios y le dije que le quería, pero no recibí  más respuesta que una dura sonrisa, era evidente, que la rampa de nuestra relación había tocado fondo. Entonces sentí como el corazón me estalló, pero aún no decido si fue un grito de libertad o de dolor. Lo cierto es que el cielo obscuro y la melancolía del ambiente, se habían hecho presentes para anunciar el fin de un amor frustrado. Y aunque las palabras no sentenciaron el final, el corazón había firmado un armisticio, y fuimos sentenciados a una metástasis de olvido.