sábado, 22 de febrero de 2014

¿Cómo es posible?


¿Cómo es posible que duela físicamente el corazón? y esta vez no lo utilizo como metáfora. Ese ardor en el pecho que consumé hasta el último respiro. Esa sensación de derrota que nace desde el momento de decepción.
 ¿Cómo es posible que las cosas se acaben sin ninguna explicación?, que sólo se marchen sin ningún disimulo. 
¿Cómo es posible que las personas le echen la culpa al corazón? ,si la estupidez viene de las acciones de cada uno y como es una maldita costumbre, se esconden detrás de aquella metáfora inservible " el corazón se niega a olvidar", cuando es uno mismo el que controla esto.
 Todos se niegan a olvidar, no es el corazón el culpable y si por último somos tan tercos para no aceptar la culpa, entonces echemos la culpa a los recuerdos porque ellos son los responsables del aferro. Ellos están creados de maldad y deseos, se aparecen cuando menos los necesitas para destrozar vidas y sueños.
 Los recuerdos no se controlan ni se disuelven, ellos siempre estarán presentes para recordarnos que hicimos algo de nuestras vidas, que experimentamos y por lo tanto aprendimos. Lo único que queda por hacer es aprender a ignorarlos, a evitar que la vida se nos escape con cada suspiro o lágrima que acompañan a un recuerdo.

Los dos


Y así somos los dos. Por separado. Ni tu conmigo ni yo contigo. Seremos así hasta que el destino por fin se ponga a nuestro favor. Tu has sido así, como el mar que viene y va y yo he sido como una niña que se asusta cuando el mar acaricia sus pies y siempre corre para otro lado. Y aunque llevo conmigo un par de besos que me diste, te recuerdo que las provisiones se agotan con el tiempo, y tus besos se están agotando , pero te aseguro que siempre te tendré marcado en mis labios. A pesar de que la vida nos haya alejado después de una dosis de felicidad inaceptable para después compensar con el triple de dosis de dolor, tu seguirás conmigo, no en cuerpo y eso lo se.
 Mi miedo ahora que estamos en esta época en que tener una relación larga está de moda, es que en verdad te pierda, he dejado ir una y otra vez a distintos mares que al igual que tu han ido y venido para hacer de mi vida una constante ola de cambios, he cambiado de playas para probar nuevas aventuras, pero siempre seré la misma niña que se asusta. Contigo estaba dispuesta a dejar mis miedos de lado, a correr si era necesario, pero tu corriste esta vez yo fui el mar que toco tus pies y tu fuiste el pequeño niño asustado.
 Al final de todo, lo nuestro fue un momento efímero que durará para siempre, al menos en mi corazón, las palabras se harán espuma , pero yo llevare conmigo siempre el beso que posaste en mi mano y tu mirada clavada en mis pupilas.