sábado, 22 de febrero de 2014

¿Cómo es posible?


¿Cómo es posible que duela físicamente el corazón? y esta vez no lo utilizo como metáfora. Ese ardor en el pecho que consumé hasta el último respiro. Esa sensación de derrota que nace desde el momento de decepción.
 ¿Cómo es posible que las cosas se acaben sin ninguna explicación?, que sólo se marchen sin ningún disimulo. 
¿Cómo es posible que las personas le echen la culpa al corazón? ,si la estupidez viene de las acciones de cada uno y como es una maldita costumbre, se esconden detrás de aquella metáfora inservible " el corazón se niega a olvidar", cuando es uno mismo el que controla esto.
 Todos se niegan a olvidar, no es el corazón el culpable y si por último somos tan tercos para no aceptar la culpa, entonces echemos la culpa a los recuerdos porque ellos son los responsables del aferro. Ellos están creados de maldad y deseos, se aparecen cuando menos los necesitas para destrozar vidas y sueños.
 Los recuerdos no se controlan ni se disuelven, ellos siempre estarán presentes para recordarnos que hicimos algo de nuestras vidas, que experimentamos y por lo tanto aprendimos. Lo único que queda por hacer es aprender a ignorarlos, a evitar que la vida se nos escape con cada suspiro o lágrima que acompañan a un recuerdo.